México no solo está lleno de playas y Pueblos Mágicos coloridos. También alberga lugares donde el tiempo parece haberse detenido. Antiguas comunidades que fueron motores económicos y hoy son escenarios de ruinas, silencio y leyendas. Son los llamados pueblos fantasma, destinos ideales para quienes buscan turismo alternativo, misterio y un fin de semana fuera de lo común, sin alejarse demasiado de la Ciudad de México.
Aunque muchas de las historias paranormales no tienen respaldo científico, sí existe registro histórico y tradición oral que alimenta su fama. A esto se suman paisajes únicos, túneles mineros, casonas abandonadas y una atmósfera que convierte cualquier visita en una experiencia intensa.
Si en 2026 quieres viajar a lugares distintos y cargados de historia, estos tres pueblos fantasma mexicanos merecen un lugar en tu lista.
Real de Catorce: del esplendor minero a las leyendas del desierto
En el altiplano de San Luis Potosí, entre montañas áridas y caminos empedrados, se encuentra Real de Catorce, fundado formalmente alrededor de 1778 tras el descubrimiento de ricas vetas de plata.
Durante los siglos XVIII y XIX, el pueblo vivió un auge extraordinario que atrajo a mineros, comerciantes y aventureros. Sin embargo, el agotamiento de las minas provocó su abandono a principios del siglo XX, dejando calles solitarias, casonas coloniales y minas cerradas.
Con el paso de los años, Real de Catorce resurgió como destino turístico, pero su fama también creció gracias a leyendas que hablan de:
- Espíritus en el antiguo panteón
- Sombras en minas abandonadas
- Voces nocturnas sin origen visible
Una de las historias más conocidas es la de “la niña del pozo”, un supuesto espíritu que, según relatos locales, se escucha cantar por las noches cuando el viento recorre el pueblo.
Ubicación: San Luis Potosí
Distancia desde CDMX: aproximadamente 6 horas
Mineral de Pozos: ecos de la minería y silencios que inquietan
Al noreste del estado de Guanajuato, Mineral de Pozos es un reflejo del auge y caída de la minería en México. Entre los siglos XVIII y XIX, fue uno de los centros más importantes del país por la extracción de plata, oro y mercurio.
El declive llegó con la caída de precios, la migración de trabajadores y eventos como inundaciones que colapsaron minas, lo que provocó un abandono progresivo. Para mediados del siglo XX, la población se redujo drásticamente y el lugar quedó casi deshabitado.
Aunque su fama paranormal es más discreta, existen relatos persistentes sobre:
- Voces lejanas en las noches
- Pasos en túneles subterráneos
- Ruidos inexplicables en casonas y minas
Algunas versiones vinculan estos fenómenos con episodios violentos ocurridos durante la Revolución Mexicana o la Guerra Cristera, que habrían dejado una fuerte carga emocional en el sitio.
Ubicación: Guanajuato
Distancia desde CDMX: alrededor de 4 horas
Misnebalam: la exhacienda yucateca donde los fantasmas siguen presentes
Muy cerca de Mérida, en el estado de Yucatán, se encuentra Misnebalam, una exhacienda henequenera que alcanzó prosperidad durante el auge del henequén, conocido como el “oro verde”, a finales del siglo XIX y principios del XX.
El declive comenzó por la escasez de agua, los cambios económicos y la llegada de materiales sintéticos que desplazaron al henequén. A esto se sumaron hechos trágicos, como el ataque sufrido en 1921 por el propietario Don Fidencio G. Márquez, episodio documentado que dio origen a múltiples leyendas.
Entre las historias más conocidas destacan:
- El supuesto espíritu de Don Fidencio, que aún recorre la hacienda
- “Juliancito”, un niño cuya aparición es relatada por visitantes y exploradores
En 2005, Misnebalam quedó completamente deshabitado. Desde entonces, su iglesia en ruinas, caminos y edificaciones atraen a fotógrafos, exploradores urbanos y aficionados a lo paranormal.
Ubicación: Yucatán, al norte de Mérida

Estos pueblos fantasma de México no solo ofrecen misterio y leyendas, también permiten entender cómo la historia económica y social del país dejó huellas profundas en su territorio. Para quienes buscan viajes distintos en 2026, estos destinos combinan patrimonio, paisaje y una atmósfera que no se olvida fácilmente.
















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