Kenia López: invitación pendiente y ultimátum al narco en elecciones 2026

A la espera de la invitación a Querétaro, la presidenta de diputados exige sacar las manos del crimen de los comicios y recuperar el diálogo.

A escasas horas de que el calendario marque el 5 de febrero, la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, mantiene la calma en el recinto de San Lázaro ante la falta de la invitación formal de Palacio Nacional para la ceremonia en Querétaro. Con el oficio político que la caracteriza, la legisladora minimizó el retraso del Ejecutivo, asegurando que su asistencia está firme para llevar la voz de los 500 diputados a la conmemoración de la Carta Magna.

López Rabadán recordó a la prensa que, en los usos y costumbres del poder en México, estas convocatorias suelen llegar «al cuarto para las doce», apenas uno o dos días antes del evento. Sin embargo, se mostró confiada en que se respetará la investidura del Poder Legislativo, subrayando que la presencia de los representantes populares no es opcional, sino un pilar de la República que siempre ha estado presente en el aniversario constitucional.

Ya entrada en la «grilla» legislativa y previo al arranque del Segundo Periodo Ordinario, la diputada panista no dejó pasar la oportunidad para mandar un mensaje con dirección al Senado, donde Ignacio Mier Velazco se estrena como coordinador de la bancada guinda. La presidenta hizo votos para que en la Cámara Alta regrese la política de altura y se deje de lado el «mayoriteo» sin diálogo, esperando que la pluralidad sea la moneda de cambio y no la excepción.

«Aquí lo vivo y lo materializo todos los días», soltó la legisladora, presumiendo el ambiente que se respira en San Lázaro. Su exhorto fue claro: ojalá que el senador Mier tenga la mano izquierda para tejer acuerdos incluso con quienes piensan distinto, recuperando el respeto entre pares que, a su juicio, se ha desgastado en el otro lado del Congreso.

El tono de la entrevista se endureció al tocar el tema de la seguridad, el talón de Aquiles que preocupa a la clase política. López Rabadán urgió a todos los grupos parlamentarios a «agarrar el toro por los cuernos» y construir un acuerdo serio para pacificar al país. Reconoció que la violencia no distingue colores y que es necesario que cada poder asuma el tramo de responsabilidad que le toca para frenar las agresiones contra políticos y ciudadanos.

Sobre la reforma electoral, el tema que promete sacar chispas este año, la presidenta fue tajante: hay un periodo perentorio y el reloj no perdona. Advirtió que la prioridad no es solo cumplir con el calendario, sino garantizar que el crimen organizado no meta su cuchara en las urnas ni se convierta en el «gran elector» de los comicios venideros.

«Es evidente la exigencia pública: que los cárteles no sean los jefes de los candidatos», sentenció sin rodeos. Para la legisladora, es vital blindar el financiamiento de las campañas para que la ciudadanía tenga la certeza de que su voto será respetado y no coaccionado por la plata o el plomo de la delincuencia organizada.

Para cerrar la pinza, López Rabadán adelantó que se viene un periodo de «estira y afloja» intenso en San Lázaro. En la agenda están marcados nombramientos clave que no admiten fallas, como el nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación y los consejeros del INE, posiciones estratégicas para la salud democrática y la rendición de cuentas del país.

Finalmente, concluyó que la seguridad será la madre de todas las batallas legislativas en este periodo. Con una lista de iniciativas ya perfiladas por las distintas bancadas, se auguran meses de debate rudo y negociación constante para intentar devolverle la tranquilidad a un México que clama por resultados tangibles.

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